En el caso de los frutos secos, es necesario romper la cáscara y quitarla antes de poder comerlos. Los cacahuetes y los pistachos tienen cáscaras blandas y se pueden quitar con la mano. Para el resto, es mejor usar un cascanueces. El coco es una excepción por su tamaño y por la dureza de su cáscara, hace falta una herramienta especial.
Después de la cáscara dura, muchos frutos tienen una piel fina que puede, o no, comerse. Muchas veces hay que quitarla.