La avena libera energía lentamente y eso es lo que un niño necesita por la mañana. Los frutos secos aportan los nutrientes que se necesitan para equilibrar la dieta.
A los niños les gustan los sabores dulces, comer con los dedos y mojar la comida en salsa. Y a los mayores también les gustan todas esas cosas. Quedan muy bien con salsa agridulce casera.
Una ensalada que une sandía dulce y crujiente con dados de queso salado, rodajas de pepino y el sabor chispeante de la cebolla morada, aromatizada con el sabor fresco de las hojas de menta.
Se puede hacer un delicioso postre de chocolate con unos pocos ingredientes básicos que probablemente ya tenemos en casa. Sabe mucho mejor que los postres instantáneos.