Este caldo es más bien una infusión. Además de unos pocos ingredientes básicos, pueden aprovecharse los restos de verdura que se encuentran en la nevera o aquellas verduras y hortalizas quen no tengan la mejor apariencia pero estén en su punto de sabor.
Un primer plato sabroso y fácil de preparar que también puede servirse como plato principal para la cena o un almuerzo ligero, acompañado con pan tostado y una ensalada verde.
El vino y las celebraciones hacen buena pareja y se puede convertir en su tema central, desde los aperitivos a los recuerdos que se regalan a los invitados ara que se los lleven.
Esa sensación refrescante que se siente al tomar una bebida fría en un día caluroso suele ser uno de los recuerdos más gratos del verano. Además, se puede experimentar a diario.