Tomar café con un bollo o un pastel es tradicional en Suecia y hay recetas para todas las ocasiones. Esta es una receta algo más festiva, pero los bollos son igualmente deliciosos a la hora del café o en cualquier otro momento, cualquier día del año y en cualquier otro país.
Los postres no son lo más importante en la cocina italiana. Es una lástima, ya que hay varios que podrían ser servidos con orgullo en los restaurantes más finos, y de hecho lo son. Un ejemplo destacado es el tiramisú.
Los verdaderamente aventureros pueden hacer ñoquis empezando desde cero. Al fin y al cabo, no son más que bolitas de puré de patata y harina. Está al alcance de todos.
Por suerte para los que no comen carne, la lasaña es excelente también cuando se realiza exclusivamente con ingredientes vegetarianos. Esta receta es una prueba.
Se trata de una receta que va un poco más allá de la mera combinación de jamón, queso y huevos. Puede considerarse como algo que convierte un plato ordinario en una comida especial.
Las tortitas de puré de patata y queso son un plato denso, y si se sirven a la hora de la cena, no hará falta mucho más. También son buenas a la hora del desayuno, si nos gustan los desayunos completos, a la inglesa. Apetecen más en los meses fríos.
La lombarda guisada con manzanas y panceta es un plato sustancioso y reconfortante a la vez que lleno de color. Y ciertamente se puede considerar como un plato de fiesta.
Este turrón no es más que mazapán enriquecido con yemas de huevo y por eso se endurece facilmente. Lo mejor es hacer un bloque grande del cual se cortan tabletas a medida que haga falta, y después estas se trocean en dados.