Calamares guisados con un sofrito de cebolla y tomate en vino blanco y su propia tinta, una receta clásica. Un arroz blanco es el acompañamiento clásico.
Un plato muy satisfactorio que no lleva mucha cantidad de carne. Una idea para quienes quieran reducir el consumo de carne, ya sea por una cuestión de dieta o de ética.
La polenta es una pasta de harina de maíz cocida. Se puede servir caliente, como gachas, o dejar que se enfríe para después hacerla al horno entera, o cortarla en trozos para freírlos o asarlos a la parrilla. Ya sea caliente o fría, la polenta es verátil y se presta a muchas presentaciones distintas.
Los buñuelos de pescado son muy ricos, especialmente si se sirven con una salsa de sabor intenso. Tienen una textura suave y cremosa debajo de una corteza crujiente una vez fritos.
El corazon de ternera guisado es un plato suculento y nutritivo. Todos las vísceras son baratas y nutritivas, pero el corazón es una de las más magras y digestibles. La grasa exterior se quita fácilmente.