Para preparar un sencillo arroz hervido todo lo que necesitmos es una cazuela de tamaño mediano con una tapa bien ajustada, un colador, un tenedor, una cuchara, y unas tacitas para medir.
Una salsa dulce puede transformar un postre sencillo en algo especial. Podemos preparar desde un coulis o un almíbar de fruta, unas natillas, el clásico sabayón, caramelo, salsas de chocolate o mantequillas dulces.
La mantequilla es muy útil a la hora de preparar salsas. Se puede usar para finalizar muchas otras salsas, pero también da lugar a magníficas salsas por si misma, desde la mantequilla fundida, hasta salsas emulsionadas con huevo, como la salsa holandesa.
Hay otras salsas que no siguen la pauta de las salsas de cocina tradicionales y sus salsas derivadas, aunque las técnicas que se usan para hacerlas son similares a las salsas clásicas.
El lúpulo es un ingrediente de la cerveza que permite utilizar menos grano para producirla y prolonga su frescura. Esto es una apliació;n inteligente de una planta que de otra forma sería inútil.
Una docena, más o menos, de los compuestos y elementos que se encuentran en el agua de forma natural influyen en el sabor y color que tendrá la cerveza.
A veces, la ingenuidad humana consigue convertir un problema en una ventaja. El mundo tiene suerte de haber descubierto que la cebada es buena para hacer cerveza, porque no sirve para mucho más. Pero para eso es, afortunadamente, muy adecuada.
Esta salsa puede hacerse con boletos frescos o boletos secos y rehidratados. Va muy bien con platos de pasta, ñoquis, o incorporada en un risotto. También puede servirse con pollo o ternera.
Una salsa otoñal y como tal es un buen acompañamiento para champiñones y setas cocinados de forma simple. Esta salsa también va muy bien con pasta, así que un plato de pasta con champiñones y salsa de calabaza puede ser una experiencia completa.