Merienda

Se hace entre la comida, o almuerzo, y la cena. Hay muchas opciones para satisfacer el apetito a la hora de merendar.

El paté campero se peude servir como aperitivo, primer plato o merienda. Tiene la ventaja de que se puede preparar por adelantado.

El sabor y la calidad de la mermelada de naranja casera hace que valga la pena el esfuerzo que hay que hacer al prepararla.

El dulce de zanahoria se puede untar sobre pan tostado o bizcocho, como cualquier confitura. Es una forma más de añadir zanahorias a la dieta.

La avena libera energía lentamente y eso es lo que un niño necesita por la mañana. Los frutos secos aportan los nutrientes que se necesitan para equilibrar la dieta.

El desayuno, o la merienda, son aún más nutritivos y deliciosos cuando la tostada francesa se rellena con queso y fruta.

Se puede hacer un delicioso postre de chocolate con unos pocos ingredientes básicos que probablemente ya tenemos en casa. Sabe mucho mejor que los postres instantáneos.

Se pueden hacer sándwiches realmente deliciosos con pan pita. Una vez que se abren, se pueden rellenar con casi cualquier cosa que nos guste.

Estos muffins salados son magníficos para llevar de excursión, para picar entre comidas, como comida ligera, acompañados de una ensalada sustanciosa, o como tapas.

Los croissants caseros, recién horneados, son una verdadera hazaña de repostería. Se trata de un proyecto ambicioso, pero el resultado final lo vale.

Estas copas de fruta y yogur pueden servirse como desayuno, postre o merienda. Son muy simples de preparar pero su presentación es elegante.