Merienda

Se hace entre la comida, o almuerzo, y la cena. Hay muchas opciones para satisfacer el apetito a la hora de merendar.

Rebanadas de pan empapadas en leche, rebozadas en huevo, fritas en aceite de oliva y aromatizadas con ralladura de limón, azúcar, canela o almíbar.

Las torrijas hechas con vino son otra cosa. Son deliciosas, quedan crujientes por fuera y cremosas por dentro.

Estos bizcochitos salados son perfectos para llevar de picnic o para meter en las fiambreras de los niños y adultos hambrientos que se llevan la comida de casa. También pueden servirse a la hora de la merienda o de la cena.

El requesón casero es un postre nutritivo y permite aprovechar la leche que se corta.

Estas galletas son muy dulces y se pueden servir para celebrar cosas dulces o darlas como regalo especial.

Los picatostes hechos en el horno quedan crujientes y poco grasientos. Se hacen de una vez, sin necesidad de freirlos y escurrirlos por tandas.

Galletas aromáticas holandesas que se preparan en otoño e invierno, y especialmente por el día de San Nicolás y en navidades.

Quesillo es una variación del flan de huevo y es un postre muy popular. Suele hacerse en una quesillera, el molde donde se cuaja el quesillo, de forma cilíndrica.

Bizcochitos tradicionales elaborados con ingredientes sencillos con un sabor suave a mantequilla y huevo.

El pan de plátano tiene un cambio de imagen estacional, sustituyendo plátano con calabaza asada y agregando una algunas especias más para crear un plato otoñal perfecto.

Una tarta con un relleno de almendras aromatizado con aguardiente de hierbas. La tarta se cubre con azúcar glas dejando un dibujo de la espada doble de Santiago.