Desayuno

Primera comida del día que se hace por la mañana, al despertarse, para romper el ayuno impuesto por las horas de sueño.

Si se trata del desayuno clásico de café o té con leche con pan, mantequilla y mermelada, calcular 100 g de pan, 10 g de mantequilla y 50 g de mermelada por persona.

Pueden servirse como postre con helado o salsa inglesa, pero también resultan un acompañamiento excelente para otros postres como los crepes al estilo belga.

Usamos manzanas de postre o de cocina. Lo importante es que no pierdan la forma al cocerse.

Parece que las galletas decoradas saben aún más ricas. Con un cortador de galletas y un poco de chocolate fundido se pueden hacer maravillas.

La receta básica da como resultado unos bizcochitos individuales deliciosos, pero la gracia está en decorarlos después. Con un poco de imaginación, se pueden convertir en cualquier cosa.

La fruta es deliciosa, puede servirse en otros momentos que el del postre. Además, se necesita muy poco para convertirla en una gran variedad de platos exquisitos.

Un filete de carne picada de cerdo del sur de los Estados Unidos que se puede tomar en un desayuno anglosajón o una comida rápida. Es una receta apta para cocinar al aire libre.

Las madres merecen reconocimiento y no es necesario que sea en forma de regalos caros; basta con un detalle para demostrar que nos damos cuenta de lo que hacen por nosotros.

El color proviene de la remolacha que se añada a la masa, la cual añade una nota dulce además. Se pueden servir con las salsas y complementos de las tortitas habituales.

Los rosquitos fritos son sabrosos sin resultar empalagosos y tienen una textura firme y por ello son unos dulces ideales para mojar en leche sola, o en café con leche.

Estos dulces galeses tradicionales solían ofrecerse a los huéspedes al llegar a las posadas. Hoy en día se sirven también a la hora del desayuno o la merienda. Son muy populares.