Primer plato

Platos para servir como entrante, o primer plato, de una comida.

Es tan divertido hacer tostadas mexicanas como lo es comerlas. Basta freír unas tortillas de maíz, untarlas con frijoles refritos, carne, lechuga, tomate y lo que apetezca. Son como un taco plano.

Un plato ligero y saludable con patatas cocidas, hortalizas frescas y brotes germinado, sazonado con aceite de oliva, zumo de limón y cebollino. Perfecto para servir como ensalada o primer plato.

El aliño de ajo, jengibre y salsa de soja mejora el sabor de unas simples judías verdes, al vapor o hervidas, y nos transporta a las cocinas del lejano Oriente.

Una versión más ligera de la popular ensalada tailandesa de carne. Se puede servir con tortas de arroz o colines con semillas de sésamo.

Esta es la receta ideal para aprovechar los guisantes más grandes, que son menos tiernos, y las hojas exteriores de una lechuga.

Una sopa deliciosa y fácil de hacer. Los niños pueden ayudar a prepararala. Y si se hacen los remolones a la hora de tomarla, siempre se puede amenizar la comida con la historia de Cenicienta y su calabaza.

Es una ensalada popular en el Mediterráneo oriental y el norte de Africa. Se hace con pan plato, tostado o frito, y hortalizas.

Los pimientos de piquillo tienen un sabor único, a la vez picante y dulce, que convierta a esta sopa en algo especial. La sopa puede convertirse también en un sorbete para servir entre platos o puede usarse la sopa congelada como decoración.

Queda mejor cuando se usan sólamente las hojas exteriores de la lechuga que normalmente no se echan a la ensalada. Es una forma de aprovecharlas.