Francia

La alta cocina, la que se practica en los restaurantes elegantes y los grandes hoteles del mundo occidental, tiene sus raíces en la cocina francesa. No es de extrañar que los nombres de muchos de sus procedimientos y técnicas provienen del francés.

Un bocadillo de pan de molde, queso y jamón que se tuesta con mantequilla en una sartén; aunque también se puede hacer en el horno o en una plancha especial.

La teoría para producir un gran champán es mezclar las mejores cualidades de cada una de las mejores uvas que se cultivan en la denominación. Las mezclas se producen principalmente a partir de tres variedades: chardonnay, pinto noir y pinot meunier.

Sólo el vino espumoso producido en la región de Champaña (Champagne) en Francia puede ser llamado champán. Otros vinos espumosos producidos en otros lugares de Francia o en el resto del  mundo no pueden llamarse legalmente champán.

Pueden servirse como postre con helado o salsa inglesa, pero también resultan un acompañamiento excelente para otros postres como los crepes al estilo belga.

Usamos manzanas de postre o de cocina. Lo importante es que no pierdan la forma al cocerse.

El pollo guisado con ajo, romero y mostaza de Dijon, además de las hortalizas tradicionales de la cocina francesa, tiene un sabor fuerte y atractivo. Puede servirse como plato único.

Las crépinettes son unas salchichas planas envueltas en redaño en lugar de tripa. La grasa del redaño se derrite al freírla. Suelen hacerse con carne de cerdo, pero también puede utilizarse cordero, vaca, jabalí y otras carnes de caza.

Una zona vinícola larga y estrecha que se puede dividir en el norte, donde el vino está dominado por Syrah, y en el sur, donde domina la uva garnacha.

La Provenza fue la primera región francesa en dedicarse a la elaboración de vinos hace unos 2.600 años. Hoy en día, unas 500 bodegas cuidan de los viñedos que cubren más 2.750 hectáreas.

El valle del Loira en el oeste de Francia, cerca de Nantes, es una de las zonas vitivinícolas más hermosas de Europa.