Aunque no es muy conocido en la cocina occidental, el fruto del pan se utiliza en países de clima cálido en el Océano Pacífico. No tiene un sabor muy pronunciado por lo cual sirve para hacer platos dulces o salados.
Se puede servir como ensalada de frutas para postre, pero queda mejor como acompañamiento para tortitas o como relleno para cestas de merengue, galleta o bizcocho.