Familia

Los niños a partir de los cuatro años pueden comer practicamente de todo. Es bueno tener una colección de recetas sencillas para usar a diario en las comidas familiares.

La horchata de chufa granizada es una de las bebidas más refrescantes que se pueden tomar en verano y es mucho más ligera que un helado.

La carne asada es un plato magnífico para cualquier celebración familiar, o para reunir a la familia cualquier fin de semana.

Las patatas asadas enteras son fáciles de cocinar y fáciles de comer. Además, admiten todo tipo de coberturas y pueden servirse como acompañamiento o convertirse en un plato completo.

El filete de falda mejora al adobarlo con limón, mostaza y hierbas y usando el adobo hervido como salsa. Es placer gastronómico desde el primer bocado.

Bocaditos de pescado blanco picado rebozados en pan rallado y fritos hasta quedar bien dorados. Se pueden servir como aperitivo, tapas, o como parte de una emsa libre o del men'u de una fiesta.

Estos suflés miniatura son perfectos para completar el menú de una fiesta de niños, y también una de adultos. Esta versión lleva patata, jamón, queso y maíz, pero se pueden preparar con otras verduras y hortalizas, para adaptarse a todos los gustos.

Los copos de maíz ligeramente molidos pueden convertirse en una capa crujiente sin gluten para suculentos trozos de pollo que se pueden freír en la sarten o hacer en el horno.

Un plato sabroso, nutritivo, fácil, rápido y barato ¿Qué más se puede pedir? Las sobras frías también son deliciosas.

Una salsa para mojar de anchoas, ajo y aceite de oliva que definitivamente atrae por su sabor.

Una salsa de pimientos rojos asados, nueces tostadas, ajo, aceite de oliva y melaza de granada. Puede servirse como pasta para untar sobre pan plano o tostadas, salsa para mojar o salsa para servir con otros platos, fría o caliente.