Desayuno

Primera comida del día que se hace por la mañana, al despertarse, para romper el ayuno impuesto por las horas de sueño.

Si se trata del desayuno clásico de café o té con leche con pan, mantequilla y mermelada, calcular 100 g de pan, 10 g de mantequilla y 50 g de mermelada por persona.

El requesón casero es un postre nutritivo y permite aprovechar la leche que se corta.

Estas galletas son muy dulces y se pueden servir para celebrar cosas dulces o darlas como regalo especial.

Los picatostes hechos en el horno quedan crujientes y poco grasientos. Se hacen de una vez, sin necesidad de freirlos y escurrirlos por tandas.

Galletas aromáticas holandesas que se preparan en otoño e invierno, y especialmente por el día de San Nicolás y en navidades.

Bizcochitos tradicionales elaborados con ingredientes sencillos con un sabor suave a mantequilla y huevo.

El pan de plátano tiene un cambio de imagen estacional, sustituyendo plátano con calabaza asada y agregando una algunas especias más para crear un plato otoñal perfecto.

El sabor y la calidad de la mermelada de naranja casera hace que valga la pena el esfuerzo que hay que hacer al prepararla.

El dulce de zanahoria se puede untar sobre pan tostado o bizcocho, como cualquier confitura. Es una forma más de añadir zanahorias a la dieta.

La avena libera energía lentamente y eso es lo que un niño necesita por la mañana. Los frutos secos aportan los nutrientes que se necesitan para equilibrar la dieta.

El desayuno, o la merienda, son aún más nutritivos y deliciosos cuando la tostada francesa se rellena con queso y fruta.

Los croissants caseros, recién horneados, son una verdadera hazaña de repostería. Se trata de un proyecto ambicioso, pero el resultado final lo vale.