Italia

Los postres no son lo más importante en la cocina italiana. Es una lástima, ya que hay varios que podrían ser servidos con orgullo en los restaurantes más finos, y de hecho lo son. Un ejemplo destacado es el tiramisú.

Basta con probar un poco de queso italiano y nunca se volverá a pensar que se trata sólo de un primo pobre del queso francés.

Los ñoquis de espinacas se sirven como primer plato o como acompañamiento. Aunque son sabrosos sólo con mantequilla, sal y pimienta, dan mucho juego y admiten muchos complementos. 

Los verdaderamente aventureros pueden hacer ñoquis empezando desde cero. Al fin y al cabo, no son más que bolitas de puré de patata y harina. Está al alcance de todos.

El risotto milanés marca el baremo contra el cual se miden todos los otros platos de arroz a la italiana.

El pan es un alimento antiguo y en ninguna parte es más evidente este hecho que en este país bañado por el sol que es Italia.

Por suerte para los que no comen carne, la lasaña es excelente también cuando se realiza exclusivamente con ingredientes vegetarianos. Esta receta es una prueba.

Servirles a los novios una sopa sustanciosa, que les dé energía durante la noche de bodas, es una tradición italiana. Aunque tenga ingredientes comunes con una sopa minestrone, la carne es más importante que las verduras en este tipo de sopa.

Prácitcamente todo el mundo está; familiarizado con platos de pasta italiana pues en casi todo el mundo se consumen lasaña y espagueti. La pizza se come incluso en pequeñas aldeas de la India. Pero hay más que esto en la cocina italiana.

Seguro que la salsa marinara puede ser una simple salsa de tomate. Pero hay maneras de hacer que se convierta en una salsa deliciosamente elegante. He aquí la receta más sencilla y algunas ideas para crear variaciones más interesantes.

A pesar del gran número de ingredientes, la preparación de esta sopa tradicional del norte de Italia es realmente sencilla. Todo el trabajo está en simplemente cortar las verduras y el jamón.