Este plato presenta un hermoso equilibrio de texturas y sabores, donde cada componente brilla por sí mismo y al mismo tiempo se complementa con los demás. Es una opción elegante para un entrante o un plato principal ligero.
Se sirve generalmente igual que un pastel tradicional, y se puede comer con palillos. Además de salsa de soja, se puede acompañar con wasabi y jengibre encurtido, al igual que el sushi tradicional.